Infelices...
Qué limitaditos son los pobres egocéntricos. Sí, hablé de ellos el otro día, me caen muy mal y me da la sensación de que podría seguir hablando de ellos durante una par de posts más, aun a riesgo de engordar su ya de por sí engrandecido ego. Pero me da igual su ego, lo único que prentendo es desahogarme.
Sí, así son. Primero yo, luego yo y, desde luego, despés otra vez yo, todas las veces en las que se pueda elegir YO seré la mejor opción. Yo, yo y siempre yo, porque yo soy quien merezco la atención absoluta de todo el mundo. ¡¡¡Que se pare el mundo!!! Aquí estoy yo. Yo, yo, yo, yo, yo, yo... qué hermosa palabra.... yo.... yo... qué maravilla. Qué cantidad de belleza puede estar escondida tras esas dos letritas, tan diminutas, tan humildes, tan poquita cosa... sin embargo.... yo, yo, yo... qué extraordinario yo...
Se las ingenian para tener a todo el mundo con ojos y orejas bien abiertos para ellos. Siempre encuentran quien no tenga nada mejor que hacer que adularles... y si no fuera por ellos, ¿qué sería de los infelices, los pobres egocéntricos, que no se valen por sí mismos, que necesitan de manera constante el halago y la atención ajena, pues no tienen bastante con la propia...? tan pobres son....
Dan bastante pena sí.
