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Terra
La Coctelera

Primero yo, luego yo, y después... yo también

Infelices...

Qué limitaditos son los pobres egocéntricos. Sí, hablé de ellos el otro día, me caen muy mal y me da la sensación de que podría seguir hablando de ellos durante una par de posts más, aun a riesgo de engordar su ya de por sí engrandecido ego. Pero me da igual su ego, lo único que prentendo es desahogarme.

Sí, así son. Primero yo, luego yo y, desde luego, despés otra vez yo, todas las veces en las que se pueda elegir YO seré la mejor opción. Yo, yo y siempre yo, porque yo soy quien merezco la atención absoluta de todo el mundo. ¡¡¡Que se pare el mundo!!! Aquí estoy yo. Yo, yo, yo, yo, yo, yo... qué hermosa palabra.... yo.... yo... qué maravilla. Qué cantidad de belleza puede estar escondida tras esas dos letritas, tan diminutas, tan humildes, tan poquita cosa... sin embargo.... yo, yo, yo... qué extraordinario yo...

Se las ingenian para tener a todo el mundo con ojos y orejas bien abiertos para ellos. Siempre encuentran quien no tenga nada mejor que hacer que adularles... y si no fuera por ellos, ¿qué sería de los infelices, los pobres egocéntricos, que no se valen por sí mismos, que necesitan de manera constante el halago y la atención ajena, pues no tienen bastante con la propia...? tan pobres son....

Dan bastante pena sí.

Egocéntricos

No puedo con ellos.

Hay gente que piensa que no hay nada el mundo más importante que ellos mismos. El planeta podría dejar de girar si ellos no han resuelto sus problemas. De hecho, los únicos problemas que merecen ser resueltos de forma inmediata son únicamente los suyos.

Son muy pobres, no tienen otro interés en la vida que su propio ego, el cual en el fondo lo único que presenta es un complejo de inferioridad que tratan de esconder tristemente.

Necesitan una lección, pero no tienen la suficiente humildad como para asumir que la necesitan.

Vivir pensando que son los seres más importantes sobre la faz de la tierra los hace miserables en su relación con los demás, que muchas veces se sienten ninguneados y defraudados.

La mejor moneda con la que pagar a un egocéntrico es la indiferencia, no pueden vivir con ello.